20 años sin el artista lanzaroteño César Manrique


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César Manrique (1919-1992) nació en Arrecife, Lanzarote, isla en la que su trayectoria artística ha dejado huellas imborrables.

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25 de Septiembre de 2012.

20 años sin el artista lanzaroteño César Manrique

“Para mi Lanzarote era el lugar más bello de la Tierra… …me propuse mostrar la belleza de Lanzarote al mundo.”

En el marco de actividades programadas durante 2012 por la Fundación César Manrique (FCM), en conmemoración del 20º aniversario de su inauguración y, al mismo tiempo, de la desaparición de su fundador, el martes 25 de septiembre, coincidiendo con la efeméride de la desaparición de César Manrique, se instaló una escultura móvil de la serie Juguetes del viento en la sede de la FCM. La escultura fue realizada por César Manrique en los años 70 y, tras ser restaurada, ha sido emplazada en su ubicación original, de la que había sido sustituida en 1998 por otra obra del artista, Energía de la pirámide (Serie Juguetes del viento), de los años 1990-91.

A las  20,00 horas ha tenido lguar el el pre-estreno del largometraje-documental Taro. El eco de Manrique. El eco de Manrique, una película que se aproxima a César Manrique subrayando su activismo medioambiental y territorial, su lucha contra la especulación y su pasión por la naturaleza de Lanzarote. En el largometraje, se recuperan abundantes imágenes de archivo, en las que aparece el artista con su encendido discurso crítico y de defensa de Lanzarote. Asimismo, se recoge el testimonio de diversos colaboradores suyos —José Juan Ramírez, Fernando Gómez Aguilera, Luis Morales, Santiago Hernández, Feliciano Luzardo, Antonio de León, José Manuel Curbelo— así como valoraciones de personalidades del ecologismo y la arquitectura como Joaquín Araújo y Frei Otto.

Como destaca el director del film, Miguel G. Morales, que ha estado presente con su equipo de producción en la sala de la FCM.

“quisimos acercarnos a él desde su propia voz, desde su radicalidad a la hora de defender la isla, desde la simbiosis entre tradición y modernidad, teniendo como mensaje fundamental una frase suya: hay un fenómeno que tenemos la obligación de difundir, que es, sencillamente, enseñar a VER”.

A través de un relato ágil, la película profundiza en la vertiente social de Manrique: “Un taro —señala Miguel G. Morales— es un refugio que utiliza la gente del campo en Lanzarote para resguardarse, y César supo salir de su propio taro para luchar contra los malos tiempos de la especulación descontrolada, contra todos los que dejaron de amar la belleza de las pequeñas cosas o que nunca la supieron ver. César empuñó el altavoz de todos, nos hizo mirarnos en un espejo y su mensaje es un ejemplo único”.

En Taro. El eco de Manrique, el propio creador se explica en su mundo a lo largo de una hora. Trata además sobre Lanzarote, indisolublemente unida al destino personal del artista, como enfatiza el director: “Es una película también sobre una maravillosa isla, una isla-obra que es ejemplo de superación y sutilidad. Una película sobre un filósofo de la arquitectura mundial que supo descubrir la belleza a través de un singular viaje desde la estética a la ética. La conciencia de una voz única avanzada a su tiempo”, concluye Morales.

El director tinerfeño Miguel G. Morales continúa con esta nueva entrega su serie de documentales biográficos sobre artistas o escritores ilustres vinculados a las islas como Óscar Domínguez, Juan Ismael, Cristino de Vera, Pepe Dámaso o, más recientemente, Domingo Pérez Minik, Ignacio Aldecoa y José Saramago. Taro.

El próximo jueves, día 27, se celebrará una mesa redonda bajo el título César Manrique. Una conciencia pionera de los límites, moderada por los periodistas Jaime Puig y Gregorio Cabrera.

César Manrique.

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César Manrique (1919-1992) nació en Arrecife, Lanzarote, isla en la que su trayectoria artística ha dejado huellas imborrables.

Tras finalizar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid (ciudad en la que vivió entre 1945 y 1964), expone con frecuencia su pintura tanto dentro como fuera de España. Participa en la XXVIII y XXX Bienal de Venecia (1955 y 1960) y en la III Bienal Hispanoamericana de La Habana (1955). En la primera mitad de los cincuenta, se adentra en el arte no figurativo e investiga las cualidades de la materia hasta convertirla en la protagonista esencial de sus composiciones a partir de 1959. Se vincula así —al igual que otros pintores españoles como Antoni Tàpies, Lucio Muñoz, Manuel Millares…— al movimiento informalista de esos años.

Viaja por diversas partes del mundo y, en 1964, se traslada a vivir a Nueva York. El conocimiento directo del expresionismo abstracto americano, del arte pop, la nueva escultura y el arte cinético, le proporcionó una cultura visual fundamental para su trayectoria creativa posterior. En Nueva York, expuso individualmente en tres ocasiones —en 1966, 1967 y 1969— en la galería Catherine Viviano.

En 1966, regresa de manera definitiva a Lanzarote. En la isla, que iniciaba entonces su desarrollo turístico, promueve un modelo de intervención en el territorio en claves de sostenibilidad que procuraba salvaguardar el patrimonio natural y cultural insular; modelo que fue determinante en la declaración de Lanzarote como Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.

Paralelamente al compromiso con el territorio insular, Manrique abrió su trabajo creativo hacia otras manifestaciones artísticas. Así, elaboró un nuevo ideario estético, al que denominó arte-naturaleza/naturaleza-arte, que pudo concretar en sus obras paisajísticas, un ejemplo singular de arte público en España: Jameos del Agua, su casa de Tahíche —hoy sede de la Fundación César Manrique—, Mirador del Río, Jardín de Cactus, etc.

Los trabajos suponen la incorporación de un nuevo plano paisajístico a Lanzarote, producido desde la estética artística, pero también desde una propuesta turística singular que tuvo una incidencia económica notable en la vida insular. Este funcionalismo económico y social del arte de Manrique es inédito en la cultura plástica española.

Además de sus intervenciones en Lanzarote, ideó diferentes propuestas en otras islas —Costa Martiánez, (Puerto de la Cruz, Tenerife); Mirador de El Palmarejo (La Gomera); Mirador de La Peña (El Hierro)—. Fuera del archipiélago canario, diseñó el Parque Marítimo del Mediterráneo (Ceuta), el Centro comercial Madrid-2 La Vaguada (Madrid), etc. Son intervenciones, obra pública fundamentalmente, —miradores, jardines, acondicionamientos de espacios degradados, reformas del litoral…—, en las que se mantiene un diálogo respetuoso con el medio natural, integra diversas artes desde una perspectiva funcional, y se ponen en relación valores arquitectónicos de la tradición local con concepciones modernas.

Cultivador de diversos lenguajes creativos —pintura, escultura, urbanismo, arte público…— subyace en el conjunto de su producción artística una manifiesta voluntad de integración con el entorno. Propósito sincrético y totalizador —arte total, en sus palabras— que hizo explícito en sus diseños de espacios públicos. Un esfuerzo de armonización, en definitiva, que no sólo hace referencia a su pasión por la belleza, sino también por la vida.

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Aunque legalmente la Fundación César Manrique (FCM) se constituyó en 1983 -Fundación Amigos de Lanzarote, se denominaba entonces-, no es hasta el año 1990 cuando un equipo de colaboradores próximos a César Manrique se pone a trabajar en la actualización del proyecto fundacional. La adaptación y modificación de los antiguos estatutos se ve complementada con la remodelación de la vivienda del artista (Taro de Tahíche), que se recicla en museo y sede de la FCM y, simultáneamente, con el diseño del modelo económico y cultural del proyecto fundacional.

El nombramiento de los órganos de gobierno va precedido por la constitución de un Patronato de Honor, presidido por S.M. La Reina Doña Sofía. Entre tanto, César Manrique nombra el Patronato rector de la institución, que es dotada, también, de equipo ejecutivo y de recursos humanos.

El proceso constituyente culmina el 27 de marzo de 1992, con la inauguración oficial de la FCM en su actual sede, estando presente el entonces ministro de Cultura Jordi Solé Tura. Sólo seis meses más tarde desaparecía el fundador.

www.fcmanrique.org

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