Arranca el ciclo de cine dedicado al realizador polaco Krzysztof Kieslowki con la proyección de “El aficionado”


20 de Septiembre de 2012.

A las 19:30 horas en la Fundación Cristino de Vera de la Laguna.

Arranca el ciclo de cine dedicado al realizador polaco Krzysztof Kieslowki con la proyección de “El aficionado”.

CajaCanarias inicia este jueves 20 de septiembre, en la sede de la Fundación Cristino de Vera en La Laguna, un ciclo de cine dedicado al director Krzysztof Kieslowki. Este monográfico que arranca con la proyección de la película El aficionado se completará con el visionado de No amarás, No matarás y la doble vida de Verónica. La exhibición de estas producciones, en versión original con subtítulos en castellano, comenzará a las 19:30 horas, con entrada libre para el público hasta completar aforo. El acceso al recinto se realiza por el número 18 de la calle San Agustín.

El aficionado

Con El aficionado, Kieslowski recibió el Primer Premio en el Festival Internacional de Cine de Moscú (1979), el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Berlín (1980), la medalla de Oro en el Koszalin KSF “Mlodzi i Film” (1979), así como el Mejor Debut en el Festival Internacional de Cine de Chicago (1980). Esta producción nos trae la historia de un aficionado a las producciones caseras que, tras ser reconocido tempranamente en algunos concursos cinematográficos estatales, acaba siendo masticado por la maquinaria burocrática polaca.

Krzysztof Kieslowski

Krzysztof Kieslowski [Varsovia, Polonia, 1941-1996]

Licenciado en dirección en la escuela de cine, televisión y teatro de Lódz, comenzó a trabajar para la televisión realizando documentales y programas dramáticos. Su reconocimiento internacional lo obtiene con las películas La cicatriz (1976) y El aficionado (1979), con las que representa a Polonia en diferentes festivales internacionales. Sin embargo, debido a las duras críticas a la sociedad polaca, dichos trabajos fueron vetados durante algunos años en su país. En 1987 el cineasta realiza la interesante serie televisiva Decálogo. Tras el éxito cosechado en Polonia, se anima a llevar a cabo el díptico formado por las moralizantes No amarás (1988) y No matarás (1988), en las que Kieslowski utiliza como concepto los diez mandamientos para disertar sobre el ser humano y sus incongruencias morales. Ambas películas tuvieron gran repercusión fuera de su país lo que situó a Kieslowski como uno de los cineastas cuyo lenguaje estético y profundidad filosófica repercutirían en posteriores generaciones de directores. Su primera producción internacional fue La doble vida de Verónica (1991), film muy complejo y que significó el comienzo de una segunda vida profesional en Francia para el director polaco. La película, premiada en diversos festivales, es una hermosa pieza de orfebrería delicada y sublime. Para conseguir el ambiente íntimo que impera en la misma, Kieslowski se rodea de sus más fieles colaboradores: su habitual coguionista Krzystof Piesiewicz y el magnífico compositor Zbigniew Preisner.

Pero es su aclamada trilogía Blue (1993), Blanc (1994) y Rouge (1994), basada en los temas de libertad, igualdad y fraternidad representados en la bandera francesa, la que realmente supuso su definitivo prestigio internacional convirtiéndose en un director de culto. La perfección estética y narrativa es algo sublime en cada film de este gran director que parecía estar detrás de un imposible: materializar en imágenes conceptos abstractos, encontrar equivalentes concretos, sensuales, emotivos para proporcionar nociones de orden ético o metafísico. En el libro Kieslowski on Kieslowski, de la autora Danusia Stok, el cineasta confirma con sus palabras la esencia de su filmografía: “Todos mis filmes, desde el primero hasta los más recientes, son acerca de individuos que no pueden encontrar un sentido absoluto a sus actos, que no saben del todo cómo vivir, que no saben realmente dónde está el Bien y el Mal, que están buscando desesperadamente. Buscando respuestas a preguntas tan elementales como ¿para qué es todo esto?, ¿para qué levantarse por la mañana?, ¿para qué acostarse por la noche?, ¿para qué volverse a levantar?”. En 1996 Krzysztof Kieslowski muere de un ataque cardíaco en su ciudad natal dejando para la historia del cine una producción compleja, profunda, que invita al espectador a viajar dentro del espíritu humano y de sus acciones éticas y morales.

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