Desciframientos de Pablo Noguera en La Casa de Los Coroneles en Fuerteventura


Del 15 de Diciembre de 2011 al 18 de Marzo de 2012.

Casa de Los Coroneles. La Oliva.

Exposición de Pablo Noguera: “Desciframientos”

Pablo Noguera nació en Valencia en 1974, posee doble nacionalidad, española y francesa y desde muy temprana edad vivió una estrecha relación con los museos.

“Desciframientos” ha sido el último proyecto que el artista inauguró  recientemente en la isla de Tenerife. Una muestra que reunía gran variedad de obras realizadas en diferentes formatos y técnicas y que se expusieron simultáneamiente en Los Lavaderos y en sala de exposiciones del parque García Sanabria. Ambas exposiciones fueron producidas por el propio artista y por la comisaria, Carmensa de la Hoz. Ahora, después de estas dos grandes salas y tras pasar por La Palma, “Desciframientos” viaja hasta La Casa de Los Coroneles en la Oliva. Fuerteventura.

La exposición podrá visitarse de martes a domingo de 10:00 a 18:00h, los Lunes y festivos permanecerá cerrado.

www.pablonoguera.com

 

Pablo Noguera:

No ha sido difícil encontrarlo. Todos lo conocen.  Además tiene la persiana del taller entreabierta y de ella sale un fuerte olor a  esencia de trementina y óleo. Entrar al estudio es una experiencia no apta para hipocondríacos con esa mezcla de olor a pintura y aguarrás. Allí me encuentro con muchísimos cuadros, dibujos, libros y catálogos por todos los lados. Una enorme tela de lino de dieciséis metros de largo en la que está trabajando para el Museu Valencià de la Festa de Algemesí .

Algunos de sus dibujos recuerdan ligeramente a los tests proyectivos de Rochas y sus pinturas nos trasladan irremediablemente a Jackson Pollock (referencia de la cual está un poco harto) pero menos furibundo, sin tormentos ni mal carácter. “No soy un  artista maldito, no busco ese prototipo, no me interesa esa pose”. A Pablo Noguera le falta el alcohol, los traumas, la temeridad y la tragedia del artista estadounidense. Quien sabe si sería mejor artista, [es decir] más reconocido, más mediático y más comercial fomentando el tópico. Si fuese así, tal vez no sería tan buena persona.

Después de años como analista de mercados del lujo y del vino se abocó a la practica artística profesionalmente de una manera autodidacta: “No soy muy de método académico, ni de sistemas de calificación por notas para el arte. Es demasiado subjetivo. El Artista se hace a sí mismo en el taller, en los talleres de otros, compartiendo métodos y conocimientos, escuchando a los que saben hacer mejor”.

Él continúa haciendo abstracción porque es lo que más le gusta: “Cuanta más figuración e ícono veo, más ganas me entran de continuar haciendo lo que hago. La abstracción y yo, damos total libertad a quien quiera entrar en mis obras: la posibilidad de interpretar cada uno lo que quiera. El espectador no tiene porqué sentir lo mismo que yo ante una obra mía, y si quiere -como la mayoría- saber que pienso yo, nos hacemos una cena y que me conozca, a mi me interesa muchísimo más todas las interpretaciones que hace cada uno, o mejor aún, lo que sienten. Me gusta escuchar”.

La afición por el arte le viene de familia. Su hermano es historiador (entre otras cosas), su hermana, historiadora del arte (entre otras cosas), su madre, arquitecto de interiores y su padre, también era un pintor abstracto, aunque nunca se dedicó a ello de manera profesional: “Mi padre pintaba en casa y era bueno! –no lo digo sólo yo-. Él sí que pintó contemporáneamente a Pollock, e hizo expresionismo abstracto, claro que no estaba en Manhattan ni lo descubrió Peggy Guggenheim. Su obra de treinta años fué mi punto de partida”. Además, Pablo Noguera aprendió mucho de la escultura cosa que resume con esa sentencia tantas veces oída: “La escultura es el mejor maestro que puede tener un pintor, al menos en cuanto a las tres dimensiones. Hace cuatro años estuve aprendiendo con Ramón de Soto: un gran maestro de la escultura en hierro. Algún día volveré a soldar”.

Con su padre también fundía plomo, ya que éste fue uno de los mejores coleccionistas de soldaditos de plomo, como lo demuestra el museo que la familia Noguera abrió con la mayor colección del mundo de figuras de plomo, tras la muerte del coleccionista. “No puedo evitar incluir soldaditos en muchas obras. Desde niño, he jugado, montado, pintado, fundiendo y transportando plomo por medio mundo”.

Y también están los museos y los viajes: “viajábamos mucho. Viajamos siempre y continuamente. Nací abriéndome a las culturas española y francesa por las nacionalidades de mis padres, pero también a las de todos nuestros viajes. Crecí en el Louvre, Orsay, Guggenheims sobretodo el primero que conocí y que me marcó de por vida, el de Venecia. Recuerdo con viveza el Art Institute of Chicago, la National Gallery, l’Accademia, la Brera, los Uffizzi, el Pitti, el MOMA, la Gemälde gallerie, Dresde,… Eso marca. Esta es mi escuela.”

Aparte del caso obvio de Jackson Pollock, tiene muchos y muy variados referentes artísticos que, no sólo se limitan al mundo de la pintura, sino también a otras disciplinas: “Para mi, dedicarme a crear quiere decir vivir los colores, las formas, la historia, el futuro, la música, la poesía, la literatura… pintar, escribir, tocar, escuchar, crear y romper: todo es necesario!”. Le interesan tantas cosas y tan diferentes que bebe de fuentes muy diversas y, a veces, contradictorias: “Mi padre, mi madre, las obras de Rothko, Motherwell, Mathieu, Twombly, pero también el cine de Akira Kurosawa, el jazz, el mar mediterráneo y sus culturas, los yesistas y albañiles de las obras, el reggae, el coreógrafo Maurice Béjart, la pintura/escritura automática, la caligrafía hitsuzendo, el tango, la alta montaña…”

Ha expuesto en Valencia, La Rioja, Paris, Madrid, Ginebra, Karlsruhe (Alemania) o Helwan (Egipto), Ha sido seleccionado en el XXXVI Premio BANCAJA de Pintura, Escultura y Arte Digital en 2009 y es patrono de la Fundación Cultural Libertas 7 y colaborador de la fundación Suiza Abanico.

Ha participado en numerosos festivales colectivos de arte por el mundo como en Maguncia (Alemania), en Salzburgo (Austria), en El Cairo (Egipto) o en Ginebra (Suiza). Es una persona tranquila, amable, pausada.  No así algunas de sus obras que sugieren violencia, la rabia manifestada por el gesto enérgico… “Pintar es la manera que tengo para evadirme y canalizar todas mis pulsiones. Es como una terapia”.

Manuel Garrido
Crítico de Arte

 
 
 
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