El ex-convento de Santo Domingo en La Laguna acoge la exposición colectiva “El concepto material”


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Hasta el 31 de Agosto de 2012.

En el ex-convento de Santo Domingo. La Laguna.

Exposición colectiva “El concepto material”.

“Una reflexión estética y filosófica, con acento iniciático, que a mi me sugieren las inquietantes instalaciones de Milagrosa García, Alejandro Gopar o Agustina Cozzani; la teatralidad de la mise en scene de Berna Acots y Fran Cabello; la reinterpretación del hábita humano en las fotografías de Iñigo Aizpurua; y la elocuencia parlante de los objetos segregados por la materia gris de Oscar Hernández, Madeleine Lohrum, Margarita Rojas o Fran Torres“.  Exposición comisariada por Ernesto Valcárcel Manescau.

¿Qué es la alquimia para el hombre,
sino la busca y el despertar de la Vida,
secretamente adormecida
bajo la gruesa envoltura del ser
y la ruda corteza de las cosas?.
EUGENE CANSELIET

En el transcurso de las tres últimas décadas, la Facultad de Bellas Artes de La ULL ha ido adquiriendo progresivamente el reconocimiento de ser la “cantera” de la que procede la inmensa mayoría de artistas plásticos que en la actualidad generan y protagonizan el panorama artístico regional, poblando de afortunadas referencias las postrimerías y los albores que delimitan el reciente umbral milenario. Abierta y proclive a la investigación, la experimentación y la familiarización con el amplio abanico de ópticas y tendencias que hoy conforman el arte contemporáneo y con un notorio incremento en la ejercitación teórica, crítica e intelectual del alumnado, la formación artística universitaria en Canarias ha ido acusando hasta el presente, un claro incremento en la conceptualización de los posicionamientos artísticos, así como una creciente contemplación y profundización en la relevancia de los Procesos Creativos respecto a la generación de la Obra de Arte; mientras no ha menguado ni un ápice el natural -aquí genuinamente autóctono, endémico y vernáculo- mestizaje biocultural, eclecticismo y sincretismo idiosincrático de este territorio minúsculo, fragmentado y tricontinentalmente ultraperiférico que son Las Islas Canarias.

Como paradigma de esta intelectualización de la creatividad artística y de esta espontánea versatilidad Macaronésica, fronteriza entre el viejo y el nuevo mundo, podríamos presentar y presentamos este casi azaroso elenco de artistas emergentes que, a punto de licenciarse o graduarse en BB.AA. por la ULL denotan, sin embargo, una tan distinta como distante procedencia [Argentina, Alemania, Italia, País Vasco, Madrid, Asturias, Jerez, Fuerteventura, La Orotava, Santa Úrsula, Arona]. Pero, además, con la novedosa incorporación, en este caso, de un ingrediente que viene a morder la cola de un ciclo -al parecer, aun no extinto- en el que se resuelve de manera objetual [incluso matérica, fetichista y hasta aurática] un dilatado proceso de alumbramiento eminentemente conceptual cuya paradójica y alquímica fusión intentaré argumentar, brevemente, a continuación.

En 1972 Simón Marchán Fiz resumía en un famoso libro la, hasta entonces, vanguardista transición “del arte objetual al arte de concepto 1960 1972”. Hoy, cuarenta años después de aquellas disquisiciones entre arte-objeto y arte-concepto y de vuelta ya, además, de las transvanguardias, la posmodernidad y la deconstrucción, y en pleno advenimiento de un arte que, mucho más allá de lo conceptual llega a ser literalmente virtual, diez potenciales artistas, rigurosos, instruidos disciplinados, diligentes y familiarizados con la babélica fenomenología de la contemporaneidad, desde un recóndito archipiélago subtropical, derivan, consciente y voluntariamente, hacia una concepción del hecho artístico que transgrede –como corresponde al pensamiento artístico- la radical y canoníca fisión entre objeto y concepto, propendida hace ya más de cuatro décadas por Joseph Kosuth y las múltiples vertientes en que se ramificaron, desde los 70, las iconoclastas tendencias conceptualistas. Desembocando así, tras un largo y continuado periplo intelectual de obvia raigambre conceptual, en un herético retorno al más genuino carácter objetual de las artes visuales, en el que, sin prejuicio alguno, se retoma con fruición la experimentación matérica, con abundantes y afortunados guiños a la alquimia, el fetichismo, la idolatría, y hasta el esoterismo aurático del objeto artístico, generando así, desde distintas ópticas y posicionamientos estéticos e ideológicos, una suerte de materialización del concepto que, cual metafórica Piedra Filosofal, posee y utiliza todos los incógnitos ingredientes, no de la vida eterna [tan empecinadamente anhelada por una especie, sapiens-sapiens, a la que, nada resultaría tan demoníaco e infernal, como la eternidad] sino de una vivencia del absoluto que apenas logramos arañar desde la experiencia propia de una existencia humana; la praxis artística como metodología existencial alternativa y compensatoria a las precariedades e insuficiencias de este mundo y de esta vida.

Una reflexión estética y filosófica, con acento iniciático, que a mí me sugieren las inquietantes instalaciones de Milagrosa García, Alejandro Gopar o Agustina Cozzani; la teatralidad de la mise en scene de Berna Acosta y Fran Cabello; la reinterpretación del hábitat humano en las fotografías de Iñigo Aizpurua; y la elocuencia parlante de los objetos segregados por la materia gris de Oscar Hernández, Madeleine Lohrum, Margarita Rojas o Fran Torres.

Estimulantes y afortunadas materializaciones artísticas; conceptos objetuales procedentes de diez procesos creativos diferentes, reunidos en este Primer Salón Estival que podremos visitar, en el ex convento de Santo Domingo de La Laguna, desde el viernes 13 de julio al viernes 31 de agosto y con las que nos disponemos a celebrar el crítico verano del tan apocalíptico como integrado año de 2012.


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