El MAB de Los Llanos de Aridane acoge la exposición de fotografía del autor palmero Manuel Rodríguez Quintero


A partir del 23 de Agosto  hasta finales de Diciembre de 2012.

En el Mab. Los Llanos de Aridane.

Exposición de fotografía del autor palmero Manuel Rodríguez Quintero.

La muestra hace a través de unas 80 fotografías una retrospectiva por la cultura y la sociedad palmera del siglo XX.

La consejera de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma, María Victoria Hernández, ha inaugurado hoy en el Museo Arqueológico Benahorita de Los Llanos de Aridane la exposición de fotografía del autor palmero Manuel Rodríguez Quintero. La muestra hace, a través de unas 80 fotografías, una retrospectiva por la cultura y la sociedad palmera del siglo XX.

La familia de Rodríguez Quintero junto a la consejera de Cultura

María Victoria Hernández ha agradecido en primer lugar “la generosidad de la familia –también presente en el acto- que ha facilitado el material para el disfrute del público”. “Esta exposición es un pequeño homenaje a la grandiosidad del trabajo y arte de Rodríguez Quintero, quien forma parte de la historia de La Palma”, ha destacado.

La consejera también ha mostrado la gratitud en su nombre y en el del Cabildo de La Palma y de “tantos rostros, en muchos casos anónimos, que están recogidos en las magníficas fotografías de esta exposición”.

Las fotografías que forman esta exposición “son un tesoro que forma parte del patrimonio cultural de La Palma”, ha aseverado la consejera, que ha desgranado la biografía de Rodríguez Quintero.

Manuel Rodriguez Quintero, el fotógrafo ambulante.

Manuel Rodríguez Quintero nació en el año 1897 en Santa Cruz de La Palma y comenzó a trabajar como fotógrafo “ambulante” cuando tenía 15 años, siempre al lado de su padre, también profesional de la fotografía. Permaneció diez años en Cuba ejerciendo la profesión,

El retratista del volcán de San Juan, del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente y de la mítica isla de San Borondón obtuvo numerosos premios tanto insulares como nacionales.

En 1955 obtuvo el segundo premio en un concurso de fotografías convocado por el Hogar Canario de Madrid con la pieza titulada ‘Una hermana menor’. También recibió el primero en una exposición en Las Palmas, así como varios galardones en muestras de Santa Cruz de La Palma, entre ellos el primer premio en un concurso de la Bajada de la Virgen.

Hizo alguna incursión en la pintura y el dibujo, como atestigua su participación en la exposición de acuarelas, óleos y dibujos celebrada durante las fiestas en honor a Nuestra Señora de los Remedios de 1943.

Asimismo, los programas impresos de estos festejos se ilustraron en ocasiones con dibujos a plumilla de su autoría.

En el de 1948 publica la plumilla titulada Plaza de España, que en la edición del año siguiente se rubrica con un extenso pie: «Del laurel de la Plaza ha hecho Rodríguez Quintero el poema de la tinta-china, y sus frondosas líneas, en rubicundas formas, se encrespan con elegante gracia sobre las pérgolas y los centenarios sillares de la piedra tallada o el moderno banco municipal, que tanto sabe de la preocupación y la vida de la Ciudad ejemplar».

En los mismos programas y en años sucesivos, Quintero será asiduo publicista fotográfico, siempre a través de paisajes urbanos o rurales, destacando sus instantáneas de la Caldera de Taburiente, la ciudad de Los Llanos de Aridane, El Paso, Tazacorte o Puntagorda, entre otras.

Inquieto, romántico y activo profesional, en 1957 obtuvo distinción en un concurso de fotografía en Barcelona, organizado por Cine y Fotografía, de Fernández-Rajal.

El artista Manuel Rodríguez Quintero falleció en 1971.

Exposición de fotografía del autor palmero Manuel Rodríguez Quintero

Toda la información sobre la agenda de ocio y cultura de La Palma en nuestra edición insular LA REVISTA DE LA PALMA (www.larevsitadelapalma.com)

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El hombre que fotografió la isla de San Borondón.

Manuel Rodríguez Quintero fue más que un fotógrafo, fue un artista.

Por Luis León Barreto

Era un día de verano, a finales de los años 50. Unos niños se bañaban en un estanque, en el valle de Aridane, isla de La Palma. Un hombre, el fotógrafo Manuel Rodríguez Quintero, pasaba por allí. Le pidió a los niños que se fijaran bien en aquella sorprendente imagen que se manifestaba en el horizonte más allá de las plataneras, ellos fueron los testigos de excepción. La leyenda se hacía visible: San Borondón, esa isla encantada perseguida durante siglos, se mostraba ante sus ojos frente a Tazacorte. No podía ser El Hierro, que queda más al sur, frente a Fuencaliente. Era una isla que aparecía al oeste de la isla de La Palma. ¿Efecto óptico, espejismo? Las leyendas forman parte esencial de la historia humana.
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