San Martín Centro de Cultura Contemporánea presenta la exposición retrospectiva ‘El universo de Rafaely’


  • Hasta el 31 de enero de 2016.
  • En el San Martín Centro de Cultura Contemporánea. Las Palmas de Gran Canaria.

Exposición retrospectiva ‘El universo de Rafaely’.

San Martín Centro de Cultura Contemporánea presenta la exposición retrospectiva El universo de Rafaely, que se podrá visitar hasta el 31 de enero de 2016 en las salas de arte de la planta alta de este espacio cultural, dependiente de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, que dirige Carlos Ruiz.

Exposición retrospectiva ‘El universo de Rafaely'.El proyecto expositivo, producido por el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), reúne un total de 95 obras pertenecientes en su mayoría a particulares y a la familia del artista. Son obras que constituyen un legado que revela las vertientes más sólidas del trabajo de Rafael Bethencourt Rafaely (Las Palmas de Gran Canaria, 1933-1982).

La comisaria de la exposición, Laura Teresa García Morales, destaca que la “espiritualidad, humanismo y pureza son los vértices que articulan el discurso universalista de este pintor, adscrito a la abstracción desde mediados de los años cincuenta, que vivió dedicado al arte y orientado a alcanzar dichos valores a través de la mística sensorial.

Rafaely Bethencourt destacó como dibujante desde su juventud y compaginó durante toda su vida sus trabajos como delineante y diseñador gráfico con su faceta artística más personal, en cuyo grafismo y pulcritud lineal se hace notar la impronta del oficio.

Aunque su formación es fundamentalmente autodidacta, desde 1956 formó parte de la Escuela de Artes Decorativas Luján Pérez, donde comenzó a practicar la no figuración más radical para convertirse en el más puramente abstracto de sus representantes. Animado por los preceptos básicos de la Teosofía ocultista seguidos por Mondrian y Kandinsky – este último, su más decisiva influencia-, Rafaely Bethencourt llegó a pertenecer a distintas órdenes místicas y cultivó concienzudamente la lectura de textos filosóficos, religiosos y existencialistas en busca de la verdad trascendental, hasta llegar a concebir su obra como un canal de búsqueda hacia lo absoluto. Místico o artista, desarrolló ambas facetas en una, con el fin de contribuir positivamente a la sociedad.

Su plástica personal, a caballo entre el constructivismo y lo onírico surreal, aúna diversos estilos que beben de las vanguardias, las cuales pudo conocer en mayor medida a través de los libros y revistas que llegaban a la capital grancanaria, puesto que apenas viajó. Por otro lado, la influencia entre los pintores de la Escuela y el trasiego de artistas extranjeros a las Islas –entre los que sí se movía activamente- dio lugar a un intenso intercambio más que notable en su obra, y con interesantes resultados.

Acérrimo prorruso y afín al espíritu de la Revolución que derrocó al régimen zarista a comienzos del siglo XX, encontramos en su obra vital constantes guiños a ese país entre sus Homenajes, su literatura personal o los artistas más evidentes de los que se nutre. De este modo, Rafaely ejerce en su obra un sutil sentido revolucionario, sobre el que siempre prevalece, aunque en comunión, el sentido religioso.

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