Gergiev regresa al Festival de Música de Canarias al frente de la Orquesta del Teatro Mariinsky


19 y 20 de Enero de 2013.

En el Auditorio de Tenerife y el Auditorio Alfredo Kraus.

Gergiev regresa al Festival al frente de la Orquesta del Teatro Mariinsky.

Dirigirá el estreno mundial del Concierto para clarinete del compositor lanzaroteño, Nino Díaz, actuando como solista otro canario, el músico Cristo Barrios.

Completan el programa el Concierto para piano nº1 de Tchaikovski, con el sobresaliente pianista Alexei Volodin; y la Sinfonía nº 10 de Shostakovich.

Las audiciones tendrán lugar el 19 de enero, en el Auditorio de Tenerife ‘Adán Martín’ y el día 20 en el Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria.

El 29 Festival de Música de Canarias presenta uno de los conciertos más esperados de su edición 2013: el que estará protagonizado por regreso de Valery Gergiev, al frente de la Orquesta del Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Una velada musical en la que también cobran un importante protagonismo dos músicos canarios, el compositor lanzaroteño Nino Díaz, autor del Concierto para Clarinete nº2, estreno mundial por encargo del Certamen, actuando como solista el tinerfeño, Cristo Barrios.

Las obras que completan este programa son el Concierto para piano nº1 de Tchaikovski, la mejor de las tres que dedicó al piano y una de las más populares del repertorio, con la interpretación del sobresaliente pianista Alexei Volodin; y la Sinfonía nº10 de Shostakovich, con cuya composición alcanza la cumbre de su catálogo sinfónico.

La Orquesta del Teatro Mariinsky es una de las instituciones musicales más antiguas de Rusia. Su historia se remonta a principios del siglo XVIII, en el momento de máximo desarrollo de la capilla de la corte. En el siglo XIX, la orquesta vivió su época dorada bajo la dirección de Edouard Napravnik, quien impuso su espíritu durante más de medio siglo. La excelencia de la orquesta fue reconocida por los músicos de renombre internacional que la dirigieron, como Hector Berlioz, Richard Wagner, Hans von Bulow, Gustav Mahler y Arthur Nikisch. Durante la era soviética, esta impresionante tradición siguió manteniéndose con directores como Vladimir Dranishnikov, Ariy Pazovsky, Evgeny Mravinsky, Konstantin Simeonov y Yuri Temirkanov. La Orquesta ha tenido el privilegio de estrenar múltiples obras: óperas y ballets de Chaikovsky y Prokófiev, óperas de Glinka, Mussorgsky y Rimsky-Kórsakov, y ballets de Asafyev, Shostakovich y Khachaturian.

Desde 1988, la Orquesta está bajo la batuta de Valeri Gérgiev, un músico de primer orden y una de las figuras más destacadas del panorama musical internacional. La llegada de Gérgiev al Mariinsky introdujo una nueva fase de rápida expansión del repertorio de la Orquesta, que hoy incluye sinfonías de Prokófiev, Shostakóvich, Mahler y Beethoven, los réquiems de Mozart, Verdi y Tishchenko, y obras de Stravinski, Shchedrin y Gubaidulina, así como de jóvenes compositores rusos y extranjeros. La Orquesta actúa regularmente en Europa, América, Japón y Australia. En 2008, bajo la dirección del maestro Gérgiev, apareció en la lista de las 20 mejores orquestas del mundo, según la revista Gramophone.

El estreno mundial. Concierto para Clarinete de Nino Díaz

Según el crítico Jacobo Durán-Loriga, “la paradoja motiva al autor, que emplea los diferentes registros no como contraste u oposición dialéctica, sino como desenlace inesperado de una situación, como un truco de magia que rompe con toda expectativa mostrando una portentosa plasticidad en la materia sonora”.

Además señala que, conviene tener en cuenta que ya el mismo protagonista de la obra, el clarinete “al que el compositor canario ha dedicado media vida, concilia los registros chalumeau y el clarino en un mismo instrumento”. Esa personalidad múltiple del solista, añade, -no supone un problema identitario, sino la clave para dialogar fluidamente con la orquesta, tomando ideas de ella, proyectándolas de nuevo en el conjunto.

Comenta el crítico y musicólogo Guillermo García-Alcalde, que el Concierto para piano núm. 1, en si bemol menor, op. 23 , uno de los mas populares de su repertorio, compuesto en los dos últimos meses de 1874, cuando Tchaikovski contaba 34 años, que “el compositor sintió la necesidad del juicio de un gran virtuoso para asegurarse de la solvencia técnica y la viabilidad de ejecución del solo. El elegido no podía ser otro que Nikolai Rubinstein, quien estalló entonces en una letanía de improperios”.

Profundamente mortificado en su amor propio, respondió el compositor: “No revisaré una sola nota y voy a publicarlo exactamente en la forma en que se encuentra ahora!”. Tiempo después haría no una, sino dos revisiones, la segunda, más profunda, en 1889, cuatro años antes de su muerte. Como en otros casos bien conocidos, el anatema de Rubinstein influyó mucho más que su retractación en los juicios de valor que aún hoy día califican el Concierto de producto enfático y vulgar.

La obra ha tenido apasionados defensores que ridiculizan con sus argumentos los vertidos en el otro bando, y, por encima de todo, ha gozado y goza del favor del público.

Dijo el compositor que : “En esta obra me enfrento a dos contrarios de igual estatura: la orquesta con su fuerza y su inagotable variedad de color, opuesta a un piano, pequeño aunque muy brioso, que con frecuencia obtiene la victoria en las manos de un buen intérprete”.

Dmitri Shostakovich (1906-1975) Sinfonía núm. 10, en mi menor, op. 93
Con la Décima Sinfonía, Shostako¬vich alcanza la cumbre de su catálogo sinfónico, no superada por las cinco posteriores. Robert Layton destaca como excepción su rigurosa economía de procedimiento: “Gracias a este ejercicio de verdadera disciplina sinfónica traspasa el compositor la experiencia de su mundo privado al universal”.

Expone García-Alcalde en el programa de mano que el autor “Es un anarquista y un individualista, que en su papel público rompe las leyes morales del comportamiento comúnmente mantenidas y se burla de las convenciones… como forma de crítica intelectual, de protesta”. Cuando Mravinsky estrenó la obra en Leningrado, el 17 de diciembre de 1953, declaró Shostakovich que había querido expresar “los sentimientos y pasiones del ser humano”.. “Yo no podía escribir una apoteosis para Stalin; simplemente, no podía. Sabía lo que estaba haciendo con la Novena. Pero describí a Stalin en música en mi siguiente sinfonía, la Décima. La escribí inmediatamente después de su muerte, y nadie ha adivinado de qué trata la sinfonía. Trata de Stalin y de los años de Stalin. La segunda parte es un retrato musical de Stalin hablando rudamente. Desde luego, hay muchas otras cosas en ella, pero ésa es la base”.

Con ocasión del estreno fue criticado el carácter lúgubre del comienzo, indispensable, sin embargo, para marcar el proceso expansivo de una aflicción de contornos más trágicos que sentimen¬tales. El tema de apertura, aparentemente impreciso, alimenta el juego motívico que ha de desembocar en los clímax restallantes del episodio central. Aparece claramente la figuración musical de la lucha ideológica del artista contra las fuerzas negativas que le asedian, conflicto presente en la mayoría de sus grandes obras. El bloque final impresiona por su poder: es la función catártica de la estridencia. Sobreviene un ritmo amable para descargar las tensiones y el movimiento concluye en calma sobre un dúo de flautines.

Valery Gergiev, director

Valery Gergiev, director

Valery Gergiev es el director artístico de la compañía de ópera del Teatro Mariinsky de San Petersburgo desde 1988. En 1996, el gobierno ruso le dio el control total de la orquesta, la ópera y el ballet. Desde entonces, ha ampliado el repertorio de la compañía con las mejores obras de Mozart, Rossini, Verdi, Puccini, Bizet, Richard Strauss y Wagner, incluyendo la ‘Tetralogía’.

Graduado en dirección orquestal en el Conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petersburgo con Musin, a los 23 años se alzó en Berlín con el Premio Herbert von Karajan. Ha dirigido a todas las orquestas importantes del mundo: las Filarmónicas de Berlín y Viena, Royal Philharmonic, Nacional de Francia, Sinfónicas de San Francisco, Boston, Toronto, Chicago, Cleveland, Dallas, Houston, Minnesota, Montreal y Birmingham, además de ser principal director invitado de la Filarmónica de Rotterdam (desde 1995) y de la Metropolitan Ópera (1997-2002). Desde 2007 es director principal de la Sinfónica de Londres.

Gergiev ha fundado, además, numerosos festivales, entre los que se incluyen el Festival Paz en el Cáucaso, el Festival Mikkeli en Finlandia, el Festival Mar Rojo en Eilat, el Festival Kirov-Philharmonia de Londres, el Festival Rotterdam Philharmonic-Gergiev y el Festival de las Noches Blancas de San Petersburgo.

Gergiev ha sido distinguido con numerosos títulos y premios: Artista del Pueblo de Rusia (1996) , Premio Estatal de Rusia (1994 y 1999), premio teatral Golden Mask, Premio Dmitry Shostakovich y el Premio Golden Soffit a la mejor dirección en 1997 y 1998. El 31 de enero de 2002 Valery Gergiev recibió el Premio Estatal de Literatura y Arte de manos del Presidente Putin

Cristo Barrios, clarinete

Cristo Barrios, clarinete

«El sonido de Cristo Barrios, además de hermoso, está elegantemente calibrado sobre una amplísima gama dinámica y expresiva». (Gramophone)
Cristo Barrios ha desarrollado una importante carrera que abarca desde el repertorio clásico y romántico para clarinete solista y música de cámara hasta un fuerte compromiso con la música contemporánea y nuevas creaciones, pasando por su gran interés en la música del siglo XX.

Ha actuado en recital en algunas de las salas más importantes del mundo. Su interés en la música contemporánea y en estimular la creación de nuevas obras para su instrumento se ha traducido en los estrenos, entre otros, del Concierto para clarinete y orquesta«Assuryagan»de Gustavo Díaz Jerez (Orquesta Sinfónica de Tenerife, Michal Nesterowicz), Concierto para clarinete núm. 2 de Nino Díaz (Mariinsky Symphony Orchestra, Valery Gergiev), Quinteto «Sterna» de Christina Athinodorou (Ellias String Quartet), el Clarinet Quintet (Arditti String Quartet) y Cantus Firmus(Wigmore Hall) de Blai Soler. Además para el estudio y preparación de sus obras ha trabajado con los compositores Salvador Brotons, Tom Johnson, Esa-Pekka Salonen, Helmut Lachenmann y Joseph Horovitch.

Sus proyectos discográficos surgen de la misma pasión por ofrecer nuevas creaciones musicales a un público lo más amplio posible, junto con interpretaciones muy personales del repertorio ya conocido. Paralelamente a su carrera solista, Cristo Barrios siempre ha tenido una gran vocación docente que se ha visto plasmada en clases magistrales y cursos impartidos en algunos de los principales conservatorios de Europa. Actualmente es profesor titular del Centro Superior de Enseñanza Musical Katarina Gurska en Madrid. Cristo Barrios colabora con el constructor de instrumentos René Hagmann, con quien ha introducido avances importantes en sus clarinetes. Cristo es artista “Buffet Crampon” y artista “Vandoren”.

Alexei Volodin, piano

Nacido en 1977 en San Petersburgo, comenzó a estudiar música a la edad de nueve años. Un año después, se trasladó a Moscú, donde estudió con I. Chaklina y posteriormente con T. Zelikman en la Gnessin Music School. En 1994 se incorpora a las Clases Magistrales de la profesora Elisso Virsaladze en el Conservatorio de Moscú. Posteriormente, en el año 2001/02 estudia en la Fundación Internacional de Piano Theo Lieven en Como.

Ha sido galardonado en diversos concursos internacionales, destacando el Primer Premio en la novena edición del Concurso Géza Anda de Zurich en el 2003, galardón que supuso la proyección internacional de su carrera.

Alexei Volodin ha ofrecido recitales en Rusia, España, Francia, Alemania, Austria, Italia, Holanda, Australia, China, Polonia y Suiza. Además, ha actuado con prestigiosas orquestas, entre las que destacan la Orquesta de la Tonhalle de Zurich, Orquesta Sinfónica del Teatro Mariinsky, Sinfónica de Sydney, Filarmónica de Belgrado, Orchestra della Svizzera Italiana, Sinfónica de la Radio de Stuttgart, Sinfónica de San Petersburgo, Sinfónica Tchaikovsky de Moscú, Filarmónica de la Radio NDR Hanovre, Orquesta Nacional de Francia, Orquesta del Gewandhaus Leipzig, , entre otros. En 2005, Alexei Volodin debutó en el Teatro Champs-Elysées de París, donde obtuvo un extraordinario éxito de público y crítica

Print Friendly
bannerdestacadosrevista

Tus comentarios nos ayudan a mejorar

Condiciones:
* Esta es la opinión de los internautas, no de La Revista de Canarias.
* No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
* Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
* Se amable. No hagas spam.

Publica tus pensamientos