La Camerata de Salzburgo y Martín Grubinger ponen un brillante cierre a la 29 edición del Festival


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Los días 13 y 15 de Febrero de 2013.

En Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria.

La Camerata de Salzburgo y Martín Grubinger ponen un brillante cierre a la 29 edición del Festival.

Las actuaciones de este conjunto, excepcional desde el punto de vista musical, social y de organización, serán los días 13 y 15 de febrero, en los auditorios Alfredo Kraus y de Tenerife, respectivamente

Además, participarán en el III Joven Festival, los días 12 y 14, también en los dos auditorios, con un programa atractivo para todos los públicos y entradas a un precio único de 12€.

La presencia del afamado músico causa gran expectación entre el público del Festival, por su excepcional virtuosismo, su seriedad y su pasión por la música actual, en unos conciertos donde primará el ritmo de la marimba, la batería, la armónica de cristal, el xilófono o el vibráfono

El Festival de Música de Canarias despide su 29 edición con los conciertos que ofrecerá en las dos sedes del Ciclo, el Auditorio Alfredo Kraus y el Auditorio de Tenerife, la Camerata de Salzburgo y el famoso talento de la percusión, Martin Grubinger, bajo la dirección de Ariel Zuckermann. El conjunto austríaco clausurará el Certamen con la interpretación de dos programas, uno en el marco de la programación general en el que se incluyen obras de Schubert, Corigliano, Mozart y Bernstein y un segundo, en el contexto del III Joven Festival de Música, para el que se han seleccionado piezas de Ives, Corigliano, Copland y Bernstein.

El programa de este concierto trae a escena paisajes sonoros tan diversos como Austria o América y, por evocación, sonidos exóticos y lejanos. El Viejo Mundo y el Nuevo conectados por la magia que desprende el ‘hechicero’ protagonista de este concierto: Martin Grubinger, uno de los artistas más interesantes e innovadores de la nueva generación que no causa sino asombro y admiración; un joven músico en constante evolución y experimentación, caracterizado por su excepcional virtuosismo, su seriedad y su pasión por la música actual.

Sándor Végh legendario violinista fundó el ensamble, en 1952 y Bernhard Paumgartner moldeó la identidad estilística de la Camerata, desde 1978 hasta su muerte en 1997. Sir Roger Norrington fue su Director Principal desde 1997 hasta 2006, a quien seguiría Leonidas Kavakos como Director Artístico del 2007 al 2009. A partir de la temporada 2011-12, Louis Langrée es nombrado Director Principal de la Camerata Salzburgo.

En más de 50 años de historia, la orquesta ha madurado en una formación de cámara de tradición. Aún así, se compone de jóvenes músicos motivados, quienes- de acuerdo con la Swiss Neue Zürcher Zeitung ¿ “tocan con una entrega y disfrute de la música que resulta contagioso…”. La Camerata Salzburgo es excepcional desde el punto de vista musical, social y de organización. Es el espejo del mundo por el que viaja. Cuenta con componentes de 20 nacionalidades distintas, todos unidos por el lenguaje universal de la música.

Haciendo honor a su lema “En busca de la Excelencia”, la orquesta ofrece conciertos de gran calidad con destacados directores o solistas o con el concertino. Estos conciertos están caracterizados por el “Sonido Camerata”, el producto de un especial espíritu musical, en el que cada músico mantiene su individualidad dentro de la agrupación.

Otras facetas de la orquesta son los abonos a conciertos en Salzburg, así como en el Konzerthaus de Viena. En la temporada 2011/12 Camerata Salzburg comenzó una colaboración para las próximas cuatro temporadas con el famoso talento salzburgués de la percusión, Martin Grubinger.

Programa de los días 13 y 15 de febrero:

Adagio para armónica de Cristal, Mozart; Concierto para percusión y orquesta, de Corigliano; Movimiento para cuarteto nº12, de Schubert; West Side Story Suite, de Bernstein; Abendemfindung an Laura, de Mozart; Serenata Nocturna, de Mozart

A juicio de Gracia Terrén, autora de los textos del programa de mano de estas veladas de clausura, “Será un concierto donde primará el ritmo a través -¡no podría ser de mejor manera!- de la percusión. La familia de los instrumentos de la percusión es extensísima, permitiendo diferentes clasificaciones según criterios: ya sea cómo se percuta el instrumento, cómo se produzca su sonido o según su afinación”. Porque cada instrumento exige su técnica y por la diversidad de mundos en la que habita la percusión (clásico, étnico, jazz, pop…), Grubinger muestra todo lo que tiene que dominar un multi-percusionista. El hecho de que toque en este concierto como solista la marimba, la batería, la armónica de cristal, el xilófono, el vibráfono y la percusión de Conjurer es sólo un pequeño porcentaje de lo que este músico puede hacer.

En concordancia con el lugar de origen de los intérpretes de este concierto las primeras obras de cada parte están dedicadas a “evocaciones” austriacas, siéndonos presentadas por Mozart y Schubert. El primer ejemplo nos los brinda el Quartettsatz (Movimiento de cuarteto), núm. 12, en do menor, D. 703, compuesto en 1820 por Schubert para cuarteto de cuerda y presentado en esta ocasión en versión orquestal. Es un esbozo de una obra que dejó inacabada, pues constituye el primer movimiento. No se sabe por qué Schubert nunca la terminó, pero el movimiento que compuso (Allegro assai) es realmente una obra maestra, lleno de vitalidad, y plenamente a la altura del conjunto al que pertenece: los tres magníficos cuartetos para cuerda que Schubert escribió al final de su vida.

Ya en la segunda parte del concierto, otros sugerentes cuadros sonoros austriacos llegan de la mano de Mozart, bien en versión original, bien en versión arreglada, respondiendo así a esa búsqueda por parte de Grubinger de presentar nuevas formas de escaparate musical. A partir de una fuente musical (sean partituras orquestales, sonatas, sonatas, canciones o música popular) Grubinger y su gente arreglan y adaptan pertinentemente las obras, transportándolas a otro nivel de imaginación.

Abendempfindung (Sentimiento nocturno), KV 523 es un arreglo de la propia Camerata Salzburg para violín y marimba, en la que seguramente se podrá apreciar la “magia” del percusionista, transmitiéndonos a través de la cálida sonoridad de la marimba esa emoción y serenidad que Mozart consiguió de forma magistral en la pieza original.

Para reforzar esta experiencia multi-instrumental aprovecha Martin Grubinger la existencia de una obrita de Mozart para un instrumento algo fuera de lo común. El Adagio para armónica de cristal, en do mayor, KV 356 es una pieza curiosa y breve compuesta por el compositor salzburgués, perteneciente a la serie de cinco piezas para instrumentos inusuales encargados por diferentes personas entre los que también se contempla un órgano mecánico.

La orquesta en manos de Mozart se convirtió en un instrumento formidable que iría perfeccionando e influenciando en su desarrollo. Y entre las muchísimas obras orquestales encontramos cantidad de otras pequeñas formas como divertimentos, marchas y serenatas compuestas para el entretenimiento. Mundialmente famosa es la número 13 en sol mayor, Eine Kleine Nachtmusik (Una pequeña serenata nocturna). Otro ejemplo no menos interesante es la Serenata núm. 6, en re mayor, KV 239, «Serenata notturna», de 1776 que es interpretada en este concierto.

Leonard Bernstein (1918-1990) y John Corigliano (1938) representan de forma elocuente el papel de la música americana en el quehacer musical internacional. “Con la vida y obra de Bernstein -compositor, director, pianista, profesor, humanista, pensador y de espíritu aventurero -, la música americana conoció un enorme impulso tanto en su propia tierra como fuera de sus fronteras” apunta Terrén. . Corigliano, por su parte, es hoy por hoy un reconocido compositor del ámbito “clásico” y quien también ha conocido ya éxitos cinematográficos, sobre todo, a raíz de la banda sonora de la película El violin rojo, galardonada con un Óscar a la mejor banda sonora en 1999. En la Cadenza ¿ Movement III, Skin (Piel), el acento se pone en el efecto físico del ‘salvaje’ volumen de sonido que se puede conseguir con determinados instrumentos percutidos que, en este caso, es un tambor hablador africano y un bombo.

Un concierto que nos lleva a pensar en la magia de países lejanos en los que la música juega un papel muy importante en sus ritos.

Las Danzas Sinfónicas de West Side Story – el musical que impactó al mundo a fines de los años 50, tanto por su producción musical presentada en Broadway como por la famosa versión cinematográfica protagonizada por Natalie Wood y Richard Beymer y ganadora de diez Premios Oscar de la Academia- fueron estructuradas en nueve movimientos en los que Bernstein destacó los momentos más importantes de la obra.

“Del mismo modo que West Side Story surgió en Broadway como algo nuevo y fresco, se nos ofrece ahora nuevamente fresca y “re-novada” pues esta versión es un arreglo de Martin Grubinger, padre, quien junto a su hijo, “re-inventan” la suite, por otra parte tan proclive a ser percusionada, dados los numerosos elementos jazzísticos, latinos musicales que alimentan la obra como el blues, el mambo, y el cha-cha-cha”, concluye Gracia Terrén..

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