La exposición el ‘Cataclismo’ de Juan López Salvador se instala en la Sala de Arte Cabrera Pinto de La Laguna


Del 1 de Febrero al 14 de Abril de 2013.

En la Sala de Arte Cabrera Pinto de La Laguna. Tenerife

Exposición el ‘Cataclismo’ de Juan López Salvador.

Se trata de una exposición monográfica que reúne buena parte de la producción escultórica del artista tinerfeño

La Sala de Arte Cabrera Pinto, en La Laguna, dependiente del área de Cultura, abre sus puertas al ‘Cataclismo’ de Juan López Salvador, muestra monográfica que reúne piezas representativas de su producción escultórica que se remonta a la década de los setenta. Sesenta piezas dan buena cuenta de la poética del artista tinerfeño, obras que se podrán disfrutar, a partir del viernes 1 de febrero (Inauguración 20.30 horas), hasta el próximo 14 de abril.

Juan López Salvador nace en La Laguna, Tenerife, en 1951. Sus primeras incursiones públicas en el campo de la plástica datan de 1982, aunque fue a partir de la colectiva “Frontera Sur”, que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1987 y que luego se mostró en varias capitales de provincia, lo que proyectó a este artista fuera de los límites del Archipiélago. Ha presentado una veintena de exposiciones individuales y participado en numerosas colectivas. Su obra ha sido expuesta en diferentes islas, así como en Madrid, Barcelona, Lisboa, Nueva York, París, Washington, Caracas, etc. y está presente en diferentes colecciones de Canarias, la Península, Alemania y Estados Unidos. Sus esculturas se pueden contemplar en colecciones como el CAAM o TEA Tenerife Espacio de las Artes, así como en diversos lugares públicos del Archipiélago.

Juan Lopez Salvador junto a una de sus obras

Juan Lopez Salvador junto a una de sus obras

La mayor parte de su producción demuestra un depurado conocimiento de las técnicas de la madera a la que potencia sus cualidades expresivas y su indeterminación poética. Sus esculturas son piezas formadas a partir del espacio que las rodea, transformando el paisaje a través de la talla, originando mediante los volúmenes rotos estructuras claras y geométricas, desvinculándose totalmente de lo ornamental.

De formación autodidacta, realiza en un primer período obras de gran detallismo, utilizando la madera de tea con acabados perfectos. Respetuoso con los grandes maestros sabe aunar la herencia con la innovación.

Como comenta el crítico y director de los Centros de Arte de Tenerife dependientes del Gobierno, Carlos Díaz-Bertrana, “sus esculturas evocan la orografía del paisaje canario, sus volcanes, sus cráteres y acantilados La esencia de su obra destaca por dar importancia a la materia y al paisaje isleño, su referente es la naturaleza, el paisaje forma parte de su obra en la línea de los artistas de la Transvanguardia”. Le emociona y le obsesiona el silencio del paisaje, como explica en su escrito al obtener la plaza como miembro numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Tenerife.

Juan López Salvador inicia su discurso artístico desde el asombro que siente por la naturaleza, aunque sin ningún afán por representarla, pero sí estableciendo un diálogo entre ésta y la materia, haciendo confluir en su obra la geometría y el especial sentimiento por la naturaleza. Explora los límites de la escultura utilizando el tema sólo como impulsor del proceso creativo, él no hace piezas u objetos sino esculturas cuyo sentido no depende del contexto o lugar en el que se coloquen sino que son autónomas, aportan su propio espacio.

Con respecto a los materiales, esa materia con la que da forma y volumen a las reflexiones que inquietan su mente, asegura que la que más ha utilizado desde que empezó en este apasionante mundo de la escultura ha sido la madera, sobre todo tea, aunque también ha practicado con piedra y otros elementos más vanguardistas, como cuando realizó en los años 80 la serie “Vistas aéreas”, en la que empleó poliéster mezclado con fibra de vidrio y polvos de diferentes maderas. Él está de acuerdo en que los materiales poseen su propia psicología, son como una simbiosis entre la naturaleza de la materia y el concepto que evoca. Con la aparición del metal en su discurso, plomo, hierro y acero el artista resalta lo especulativo y la seducción de la geometría.

La escultura de Juan López Salvador destaca por su creatividad, la búsqueda de volúmenes, y texturas; concilia la abstracción con la naturaleza, busca la esencia de los paisajes, sus formas, el dinamismo del viento, y la sensación que pueden provocar tales experiencias. En palabras del artista, lo que pretende conseguir, es algo similar a lo que siente el caminante cuando en una vuelta del sendero se encuentra con una visión inesperada que detiene sus pensamientos.

Trampas de viento es su serie más numerosa, en la que la poética de este artista avanza hacia la abstracción; son esculturas con una descripción más fácil, espirales que terminan en cuadrados o rectángulos, conciliando el dinamismo y la quietud, lo espiritual con lo material.

En su serie Paisajes, éstos se recortan sobre un fondo oscuro, donde los volúmenes y aristas están claramente definidos, aunque su visibilidad es turbia como una insinuación.

La serie El mar, un dibujo de metal que vaga por las paredes. La poética de la erosión, de la naturaleza y de la existencia sintonizan los movimientos del alma con el paisaje.

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