La ‘Fiesta de la Rama’ de Agaete sigue su auge


La fiesta de la Rama de Agaete, en Gran Canaria, ha vuelto a sentar en su edición de 2015 precedentes positivos. Y es que, pese a celebrarse con más nubes de las que son habituales en el archipiélago canario, el acto congregó a más de 10.000 personas, la mayoría procedentes de todos los rincones de la isla, pero también de otras latitudes.

Esta conmemoración va ganando enteros año tras año, y más después de que en 1972 fuera declarada oficialmente de Interés Turístico. Como dato curioso podemos añadir que la Rama de Agaete ha cruzado fronteras. Ahora se puede comparar con otras fiestas populares divertidas  recopiladas por GoEuro y admitir que ha alcanzado un reconocimiento internacional. Y todo empiezo desde tiempos remotos, ya que su origen reside en una ofrenda a la virgen, aunque otras versiones también aseguran que todo proviene de un ritual de los aborígenes canarios, que golpeaban ramas contra el mar para hacer que lloviera. Hoy en día, lo que tenemos es una bajada de ramas desde el Pinar de Tamadaba hasta el Puerto de las Nieves para ofrecerlas a la Virgen. Algo que, como no puede ser de otro modo en temporada estival, se realiza de un modo jovial y divertido.

La subida al pinar empieza de madrugada y tras una verbena de inauguración que se ha producido en la Plaza de la Constitución la noche anterior. Alrededor de las 5 de la mañana, se juntan los madrugadores con los que todavía siguen de fiesta y suben la loma a por las ya célebres ramas. La bajada es una fiesta por todo lo alto, donde la música de la banda se mezcla con los litros de bebida refrescante  que consumen los participantes. Al llegar al pueblo, las calles de Guayarmina y Concepción son el auténtico centro de ceremonias.

Es sobre las 10 de la mañana cuando los alegres participantes recogen las ramas traídas desde Tamadaba para llevárselas a la Virgen. La fiesta sigue con bailes y cantinelas hasta la noche. A las 22h tiene lugar La Retreta, cuando el pueblo queda totalmente a oscuras por un rato. Más tarde, ya a la 1h, los que todavía siguen en pie disfrutan de unos bonitos y coloridos fuegos artificiales que ponen el colofón a más de 24 horas de bullicio ininterrumpido.

La edición de este año ha sido, como ya es habitual, a principios de agosto. Esta vez, la jornada central de los fastos fue el día 4. Para el 5 quedó la fiesta principal en honor a la Virgen. Los cortejos siguieron su tradicional cronología y, como añadidura, el consistorio otorgó una vieja demanda de los vecinos del pueblo. Y es que, con la colocación de baños portátiles, las calles estuvieron más limpias que en anteriores ediciones.

Así las cosas, otro año más en que la organización tiene motivos para estar de enhorabuena y en el que sigue coleccionando motivos para llenarse de esperanzas de cara al futuro.

 

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