Llega “Malavida” a La Laguna, un homenaje a las grandes divas, pero también a las desafortunadas estrellitas


Sábado 5 de Mayo de 2012.

A las 20:00 horas en el Aguere Espacio Cultural. La Laguna.

Malavida.

Malavida es una sátira al género cabaretero que, sin resignar lo teatral y musical a lo didáctico, ofrece claves de la apasionante historia de los cabarets. Según el dicho popular, hay estrellas y hay estrelladas. Malavida está en una tercera categoría: las que siendo estrelladas, creen que son estrellas. Una situación patética que aquí se convierte en cómica.

Artista de un antro de dudosa moralidad, Malavida “no se cae” del pedestal de sus delirios y fantasías. Y al contarnos sus aventuras en primera persona, acompañada de piezas musicales en cada uno de los cuadros, entrevemos sus desventuras. Malavida se ve en los cabarets parisinos, enamorando a Vincent Van Gogh, precursora del romanticismo trágico de la Piaf. Pero en ella la tragedia es tragicomedia. Y así, hasta el hambre es cómica. Malavida en una Buenos Aires que trasladaba el glamour de París a la pampa; amando a los cuchilleros más temidos, cantando sus tangos… Y fracasando, claro, pero con mucha gracia.

Malavida cantando en el Cotton Club, acompañada en el piano por Duke Ellington y en la cama por Ralph Capone. Y abriendo patosamente la madriguera mafiosa al mismísimo Elliot Ness. Malavida en el mejor lugar: cantante protegida de Batista en el Tropicana de Cuba. Aunque en el peor momento: vísperas de la revolución castrista. Malavida entonando la tierna melancolía de Lili Marleen antes de que se convierta en marcha hitleriana, en aquel cabaret berlinés que era el pasillo histórico por donde una Alemania se iba y otra llegaba atropellando.

Malavida en la España cupletera donde la picardía burlaba a la represión. Y Malavida, ya de vuelta en su ciudad. Y “ya de vuelta” en todo el sentido de la palabra. Pero eso sí, con toda la gracia y el humor.

“Malavida” es un homenaje a las grandes divas, pero también a las desafortunadas estrellitas que soñaron fatigar los grandes escenarios con papeles de Chejov, Ibsen o Shakespeare, sólo lograron levantar la temperatura masculina hasta la fila 12.

Un tanto patético, sí. Pero el humor lo redime todo, como lo comprobarán los espectadores de Malavida. Una estrella estrellada.

Print Friendly
bannerdestacadosrevista

Tus comentarios nos ayudan a mejorar

Condiciones:
* Esta es la opinión de los internautas, no de La Revista de Canarias.
* No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
* Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
* Se amable. No hagas spam.

Publica tus pensamientos